EL CAMINO DE LA CRUZ EN EL EVANGELIO DE MARCOS

 JOSÉ LUIS AVENDAÑO, Chile
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5.         Confesar y avergonzarse. El juicio del Hijo del hombre (38)

Ahora bien y más concretamente, si pensamos en el escenario vital en el que se desenvuelve la comunidad del evangelista, dado, por una parte, por la necesidad en desarrollar una política de cohesión interna (rol de las nuevas autoridades, límites con la tradición del judaísmo, perspectivas cristológicas, etc.), que le permita su continuidad en tanto comunidad cristiana, de modo de no sucumbir a la fragmentación de directrices internas de comportamiento y de enfoques cristológicos, como, por otra parte, en sus nuevos desafíos de inserción en el mundo entorno (estrategia de resistencia, ética para la vida, política eclesiástica, etc.), que le permitan articular una estrategia de supervivencia que, al mismo tiempo que se muestre solidaria y respetuosa con el orden establecido, no reporte una clara abdicación al camino del seguimiento, ¿cuáles serían entonces los alcances prácticos y concretos de aquel “confesar” y aquel “avergonzarse” de Jesús, el Hijo del hombre, en atención directa con aquella siempre evidente tensión, acaso tentación, entre, por un lado, una plena asimilación con el mundo entorno y sus exigencias, y una actitud irresponsable, si no suicida, de enfrentamiento con éste, por otro? Dicho de otro modo, ¿cuándo se amerita la plena testificación de Crucificado y cuando, sin renunciar a su vinculación con éste, es preferible la estrategia del silencio?[77].

Es cierto que el evangelio en tanto mundo textual que trasunta aquel concreto mundo social, da cuenta de la cristalización de aquel proceso en el que la fuerza carismática de los primeros seguidores de Jesús, toma ya forma concreta en la comunidad local y sus nuevos desafíos de inserción en el mundo. Empero, aun cuando el evangelio de Marcos se nos revele como un pilar fundamental de dicho proceso de asentamiento y, como el gestor, a su vez, de aquella plena integración de ambas tradiciones capitales (tradición de milagros, historia de la pasión), proporcionando así a la comunidad una evidente estructuración interna, tanto como una visión ética de mundo para su nuevo desafío de inserción, el logion del v. 38 tocante a l avergonzarse, en la temática integral del contexto sobre los costos del discipulado en el que éste se haya situado: “negarse así mismo”, “cargare con la cruz”, “perder la vida por Jesús y su evangelo2, incluso ya en conexión con el primer anuncio de la pasión (8, 31-33), sugiere todavía mucho más que el no reconocer su doctrina ante un medo que se esfuerza por desatenderla y repudiarla, sino, más bien, concretamente, el negarse a testificar de Jesús y su evangelio, cuando la coyuntura histórica así inevitablemente lo emplace esto es, en medio de la persecución y la comparecencia ante las sinagogas y los tribunales (cf. Mc 13, 9). Y, sin embargo, aquí puede precisamente comprobarse que, lejos de que para Marcos el influjo carismático* de  los primeros seguidores itinerantes de Jesús y su visión escatológica venga a dar en una etapa de la tradición ya inaprovechable o superada (¡cuánto menos en algo así como en la herejía que hay que combatir, según la tesis de Weeden!) de cara a este nuevo Sitz im Leben, resulta más bien, en aquella fuerza de esperanza y resistencia en medio de aquel severo trance de hostilidad y persecución en el que la comunidad está a la sazón atravesando. Ciertamente, el llamado a no apostatar, negando al Crucificado, vuelve a iluminar la promesa y la esperanza del auxilio del Hijo del hombre y la guía fiel del Espíritu Santo quien guiará a los discípulos en sus declaraciones (cf. Mc 13, 11). Para Marcos aquella tensión temporal del juicio presente y futuro expresada en v. 38b adquiere, sobre todo comparándolo con el texto de Lucas 12, 8-9, un innegable condicionamiento apocalíptico que se acrecienta, a su vez, con la figura del Hijo del hombre, también presente y futuro sugerido particularmente por las palabras: : 6"Â Ò LÊÎH J@Ø "<2DfB@L ,B"4FPL<2ZF,J"4 "ÛJ`<, ÓJ"< §82® ¦< *`>® J@Ø B"JDÎH "ÛJ@Ø µ,J Jä< ((X8T< Jä< (\T<. *) 

*) Los caracteres griegos son: WP Greek Century. Los de hebreo son: WP Hebrew David - de esta página web: http://members.fortunecity.es/todofuentes1/index/descarga/simbolos/lenguas.htm .

 

[77]Esta es precisamente la posición de G. Theissen, La redacción de los evangelios, 36, en asociación directa con su teoría del secreto mesiánico. Tal como Jesús mantuvo en anonimato su dignidad y sólo dio cuenta de ésta cuando fue emplazado ineludiblemente, también ahora la comunidad marquiana, cuánto más en esta coyuntura histórica de hostilidad del mundo entorno, puede mantener oculta su identidad con el Crucificado a modo de estrategia de resistencia pasiva, a fin de abalanzarse irresponsablemente al martirio. No obstante, tal como Jesús lo hizo, cuando las circunstancias le emplacen inexcusablemente a dar cuenta de su vinculación con el Cristo, debe confesar abiertamente al Crucificado, aún a riesgo de la propia vida de sus integrantes, en la espera de que aquel que pierda su vida por Jesús y su evangelio la ganará, y aquel que se avergüence de éste ante los hombres, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su juicio.